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Un día en la vida de Victoria

by Administrator 21-06-2017
Victoria Escort de lujo en Madrid

Hay días en los que resulta complicado levantarse de la cama, por una razón u otra, ya sea porque llueve, porque te quedaste despierta hasta tarde viendo tu serie preferida o porque sencillamente estás un poco triste. En esos momentos lo único que tengo que hacer es decirme a mi misma “Cuando eras niña, 'en algún momento imaginaste que tu vida iba a ser así?” y la respuesta, inevitablemente me hace sonreír. Porque es cierto, nunca me imaginé que esta iba a ser mi vida: arropada con sábanas de seda y con un día lleno de oportunidades por delante.

Salto de la cama y corro a hacerme una taza de café, caliente y fuerte, como me gustan muchas cosas en la vida. 

Nací en un hogar bastante humilde, en el que todo estaba medido, ahorrábamos hasta el último centavo y nunca había lugar para un lujo, un gusto por pequeño que fuese. No dulces, ni paseos, ni vacaciones, ni lujos, sólo estudiar y trabajar. Agradezco esa formación, por supuesto, que nunca hubiese podido llegar a donde estoy hoy en día de no haber sido por ese ejemplo de esfuerzo, tesón y constancia. Con toda esa voluntad logré llegar a la Universidad y terminé estudiando una carrera de humanidades, porque vamos, soy una enamorada perdida de la belleza y las artes. Por eso ahora esta vida llena de excesos y lujos me arranca sonrisas, porque es casi como un sueño. Hago lo que me gusta y me pagan por ello. 

Camino al gimnasio, enfundada en mis ajustados yoga pants y luego de haber devorado un delicioso desayuno con frutas y mi batido de proteína, camino entre la gente y se que más de una cabeza gira para apreciar mis curvas. Recuerdo cuando empecé a sentirme cómoda con mi cuerpo, cuando descubrí que me gustaba atraer miradas y atenciones. Fue precisamente en la Universidad, en la facultad de artes solicitaban modelos para posar desnudas ante estudiantes de pintura. Fui por una apuesta con una amiga, casi como un reto, pero llena de curiosidad. 

Allí me descubrí hermosa, sensual, dueña de mi propio cuerpo. Por esa época también comencé a entrenar, a cuidar mi cuerpo que es mi templo. Esta nueva relación con mi físico me abrió la puerta a nuevas experiencias. Comencé a experimentar más y más, a desafiar los límites de mis parejas, de mis relaciones, a querer más en la cama, a dar y recibir. Siempre he sido así: arriesgada, aventurera, a mis amigas más íntimas no les extraña que ahora sea una de las más solicitadas acompañantes de lujo en Barcelona . 

Ahora que estoy en esta tienda, comprando lencería de la nueva colección que trae unos corsets exquisitos, no puedo evitar sonreír. Colecciono ropa interior sexy, de encaje y de látex, de seda y de algodón, de colores, con plumas, como sea, entre más exótica mejor. Me encanta sentir su textura sobre mi cuerpo, la forma en la que se acomodan enmarcando mi anatomía, como un envoltorio sobre un regalo, adivinas las formas, sabes lo que hay debajo pero igual estás ansioso por quitarlo. Adoro la mirada de anticipación y excitación mis clientes cuando me ven estrenando uno nuevo. Incluso, no falta el VIP que recuerda mi pequeño hobby y me obsequia otra pieza para mi colección, con la condición de estrenarla juntos. Ventajas de mi profesión, por supuesto. Sigo con mis compras, adoro comprar zapatos, tengo cientos y no puedo parar. 

Hoy almuerzo con una de mis mejores amigas. Hemos logrado entablar una relación muy cercana, no sólo porque ambas somos escorts en Barcelona, sino porque ambas compartimos un intenso amor por la lectura. Desde novelas clásicas, pasando por textos de superación personal y biografías, nuestros encuentros siempre terminan a carcajadas, enredadas en discusiones tontas sobre personajes o hablando de los VIP que son capaces de encender nuestras más bajas pasiones y que nos recuerdan a los protagonistas de algunos romances. De hecho, en más de una ocasión hemos compartido citas, sábanas y clientes. Así de íntimas somos, así de bien nos la pasamos juntas. 

Mi teléfono no para de sonar, y debo terminar de preparar algunas citas, mover otras y negociar horas. Recuerdo cuando balanceaba mi trabajo de oficina con mi profesión actual, apenas comenzaba en una agencia de escorts en Barcelona. Todo comenzó como un pasatiempo, para ganar un dinero extra. Sin embargo, cada vez me vi más y más implicada en este mundo, ¿Cómo evitarlo? Si es que estoy haciendo muchos amigos, conociendo gente, disfrutando de mi cuerpo, explorando lo que soy y lo que siento. Vivo mi fantasía, pero también puedo ser la fantasía de alguien más. Me gusta ver a la gente feliz, me gusta hacerlos felices con todos mis talentos, porque para ser una escort en Barcelona también necesitas ser una mujer inteligente, interesante, con personalidad, además de tener mucha vocación y desparpajo en la cama. 

El móvil sigue sonando, pero mi noche está ocupada, para ello me he estado preparando todo el día. Relajándome, concentrándome en sentirme bien; porque eso es algo que notan tus parejas; si no te sientes bien se te nota y yo necesito verme especialmente arrebatadora esta noche. Tengo un cliente nuevo, y quiero hacerlo sentir tranquilo y cómodo conmigo... para después seducirlo y dejarlo rogando por más. Creo que es una de las partes que más disfruto de mi trabajo: poder conocer gente nueva, adivinar qué le gusta, cómo le gusta, su personalidad y preferencias. Seguramente usaré el conjunto nuevo que he comprado, de encaje negro con detalles rojos, ligueros y medias negras con zapatos de tacón de aguja. Y un vestido negro, ajustado, elegante y sensual. 

Quiero que me vea y se quede con la boca abierta. Amo esa mirada, amo cuando me desviste con los ojos, como si no pudiera esperar más. Y reflejada en sus pupilas pienso que nunca, nunca, me imaginé que esta iba a ser mi vida. Vistiendo ropa de diseñador, enfundada en medias de seda, sabiéndome deseada, encantadora y peligrosa. Sensual y seducida. Curiosa pero ansiosa, con el mundo a mis pies y una sonrisa eterna dibujada en el rostro. Dueña de mi tiempo, de mi vida y de mi cuerpo.

We take care of every detail...

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